Graciela Pinto: El reto a la vida para cumplir las metas

Ni los años, ni las adversidades, superan las aspiraciones de una persona cuando quiere hacerlo, María Graciela Pinto Escalier es una mujer que con voluntad y perseverancia, logró ocupar espacios que nunca imaginó y obtuvo una licenciatura por Excelencia Académica cuando nadie lo esperaba, ésta es su historia. 

Ingresó a la Carrera de Comunicación Social a sus 52 años, en aquel entonces era concejal munícipe de Sucre, las horas parecían acortarse, en el día se dedicaba a su labor y en la noche, sacrificaba sus horas de sueño para estudiar las lecciones de aquella carrera en la que añoraba estar hace más de 30 años. 

Con los ojos bañados por unas entrecortadas lágrimas, recuerda a su fallecido esposo Daniel Vásquez Barrionuevo, aquel diligente señor que servía el café tinto con las hamburguesas de huevo, a quienes acompañaban a su amada, en ese aprendizaje que reforzaba las enseñanzas de los docentes universitarios, a través de libros especializados y el análisis de los hechos relacionados. 

“Tuve un maravilloso grupo de compañeros, a veces nos amanecíamos no sólo estudiando, sino también debatiendo, porque cada uno tenía su experiencia y aplicábamos lo que los docentes nos enseñaban a la vida cotidiana,” narra Graciela Pinto.

No fue fácil lograrlo, ella dice que debía leer el triple que sus compañeros para entender los temas, además las múltiples funciones que ejercía como esposa, madre, autoridad municipal y dirigente política, hacía que el tiempo dedicado al estudio, sea muy corto.

 Recuerda que los colegas del trabajo le decían: -¡Para qué estás estudiando, si ya estás vieja!
 Y ella respondía: -Aunque sea para que me muera y en mi epitafio diga, que fui licenciada, lo haré, ya verán que las sorprendo.

María Graciela Pinto ejerció funciones que jamás imaginó, en  Sucre  fue sub alcaldesa del distrito 3  durante cinco años consecutivos, concejal munícipe por el mismo tiempo y alcaldesa interina  en varias oportunidades, coincidiendo con aquellos años en que la ciudad  fue sede de la Asamblea Constituyente (2006-2007) y de los Juegos Bolivarianos (2009).    

Sus padres Daniel Pinto Auza y Elvira Escalier, le inculcaron como a sus dos hermanas y tres hermanos,  el espíritu de servicio a la comunidad. 

“Mi casa siempre estaba llena de gente hospedada que no tenía dónde dormir, nos hacíamos campo para poder compartir con ellos todo lo poco o mucho que teníamos, mi mamá tenía la olla mágica, porque la comida alcanzaba para todos e inclusive sobraba,” afirma Pinto. 

La política corre por sus venas y está en sus genes, en tono de orgullo señala que su  padre era un político de sangre caliente que defendía sus ideales sin interés, y que militaba en un partido de tendencia socialista. 

María Graciela Pinto Escalier comenzó sus actividades políticas “sin darse cuenta” a sus 16 años en la ciudad de La Paz, por su carácter innato de líder, la elegían presidenta de su curso y su colegio, representaba  a su unidad educativa en varias actividades. 

Descubrió que hacía política cuando en ocasión a una elección de la dirigencia estudiantil, algunas personalidades de partidos políticos, le ofrecieron en su colegio, una ayuda económica en la campaña electoral para ganar la presidencia, con el compromiso de que en la Federación de Estudiantes de Secundaria, sea una dirigente bajo su amparo político. Propuesta que rechazó.

“Yo no quería ser una política como los demás, yo me precio de haber sido en su momento, una política con valores y principios, con ideología propia, yo no he querido hacerme valer del poder para que me sirvan otros, sino más bien, para servir,” manifiesta.

Sus padres no supieron de su vinculación a la política hasta el 17 de julio de 1980, cuando murió asesinado su ídolo político,  Marcelo Quiroga Santa Cruz, media hora después de que ella abandonara la sede de la Central Obrera Boliviana, ubicada en el prado paceño.

En 1980, cuando era dirigente de la banca privada, tendría que  luchar contra la férrea posición de sus padres, quienes ni querían imaginarse que una mujer se dedique a la política, peor aún su hija,  descubierta en aquel mes de julio.

Cinco años antes, María Graciela Pinto tuvo que afrontar su papel de madre soltera en una sociedad prejuiciosa. El embarazo en secundaria, la alejó de sus compañeras, era  discriminada, sobre todo por los padres de ellas, que lograron su expulsión del establecimiento educativo.  Transcurrió más de 30 años, Magda, la hija concebida en la soltería, “le ha regalado” dos nietos. 

Quería entrar a la universidad, pero no podía, sus obligaciones de madre soltera le impedían, debía trabajar en el día y en algunas horas de la noche, para darle a su hija lo que necesitaba.    

-“¡Quería entrar a la universidad y no podía!”-replica por segunda vez, elevando la voz en tono melancólico. 
Desde la secundaria deseaba estudiar la Carrera de Comunicación, ella recuerda  que en el  Liceo La Paz de la sede del gobierno boliviano,  compartía ese anhelo con su amiga y compañera de curso,  Cristina Corrales, hoy periodista.

“Ella tuvo la oportunidad de ser periodista y recuerdo cuando (en 1969) la plantilla del club The Strongest se accidentó en el avión (que atravesaba por Viloco), ella se subió a ver, y yo dije: ¡Qué suerte tiene esta mi amiga de poder ejercer la profesión, estar en el lugar de los hechos, avisar, contar lo que está pasando,” expresa en tono de motivación.

Después de varios años, María Graciela Pinto Escalier se casó y tuvo un hijo varón, Daniel,  que como su hermana Magda, fue educado  a la  “imagen y semejanza” de su madre, a ambos se les enseñó  a valorar “lo que cuesta comprarse algo y lo que cuesta mantener ese algo.”

La motivación por la Comunicación se reforzó cuando  un periodista que hacía seguimiento a su  gestión como sub-alcaldesa del distrito 3, le mostró lo que no debía hacerse en el ejercicio laboral: Preguntaba sin conocer el tema y de forma muy subjetiva, lo que le motivó a decir:

-“¡Si yo fuera periodista, no sería como él! 

Fue entonces su esposo le dijo:   -¿Por qué no estudias?

-Estás loco. ¿Tengo más de 50 años y voy a entrar a la Universidad? Si no lo hice cuando era más joven, peor ahora voy a poder.- Fue su primera respuesta.

-Vas a poder, tu hijo va a entrar a la universidad también, vayan y den examen los dos.- insistió el esposo. 

Después de esa conversación, María Graciela Pinto se plantearía el desafío de aprobar el examen de admisión y posteriormente,  cumplir con su sueño de toda la vida, ser Comunicadora Social.

Ella y su  hijo que ingresó a la Carrera de Medicina en el mismo año, se comprometieron a titularse sin desquites en los cinco años, lograron  cumplir esa promesa.

El 8 de abril de 2011, en el salón histórico de la Facultad de Derecho de la Universidad San Francisco Xavier, María Graciela Pinto Escalier recibió su diploma académico, fue la primera vez en Sucre, que una mujer mayor de 50 años se tituló por Excelencia Académica de la carrera de Comunicación.

A los dos meses de su titulación creó su programa radiofónico “Contacto Municipal” emitido por la radio Universitaria del 2011 al 2013 y desde el 2014 por radio Horizontes, estableciendo un  “diálogo de temas municipales con  la persona invisible, el oyente.”

Ella desea hacer periodismo investigativo, siempre quiso hacerlo, “pero hay una fuerte autocensura en los medios, no se puede decir la verdad”, porque la información de ciertos hechos, “atentan contra los intereses de algunos grupos y personas de la política”, y quienes la difunden  “son perseguidas y acusadas, no sólo ellas, sino también su familia”, sin embargo, no pierde la fe  de hacerlo algún día.

María Graciela Pinto Escalier aún sigue hojeando sus libros, acompañada de su café tinto y sus selectas hojas de coca,  apresta a cumplir uno de sus últimos desafíos, la redacción de su libro autobiográfico: “Mi vida y yo.”


Comentarios

  1. Maestro , gracias desde el fondo de mi corazón.

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  2. A usted por permitirme escribir esta linda historia y sobre todo, por su valiosa amistad.

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