Los desafíos del Periodismo Opinativo en Sucre

La opinión al calor de la ira sin importar las posibles consecuencias legales, caracteriza a ciertos periodistas sucrenses.

Urge cambiar esa práctica por responsabilidad social y respeto tanto al periodismo, como al público perceptor.  Un primer desafío es el razonamiento y la preparación previa a la publicación opinativa.

La libertad de expresión vinculada a la opinión, se la confunde con la libertad de información también normada por la legislación nacional.  Es un derecho reconocido para todos los bolivianos,  pero se atribuye al rol ejercido  por los periodistas. Está garantizada siempre que no se vulneren los derechos de otras personas.

La transgresión al honor o al decoro de una persona es susceptible de consecuencias jurídico-penales. No es secreto que existan presiones gubernamentales a los medios contestatarios en Sucre y el país. Los juicios penales y las coacciones económicas están a la orden del día.

El otro camino es la propaganda informativa y opinativa ejercida por algunos medios. Este accionar desacredita al periodismo.

“A las pruebas me remito” dirá el periodista responsable a quien se pretende enjuiciársele. Los periodistas locales que comentan sobre temas controversiales sin pruebas ni fundamento, deben cambiar su actitud en aras de ser una fuente creíble. 

La credibilidad es el don que todo periodista debe preservar. Se la construye y fortalece con un trabajo responsable con años de dedicación. Debe tomarse en cuenta los criterios de cargo y de descargo inclusive en la opinión, debe evitarse el maniqueo.

Una mayoría de los periodistas sucrenses aprendieron el oficio, en la escuela de la vida. La función periodística es más antigua que la profesión universitaria. Cuando se creó la carrera de Comunicación en 1989, existían algunos que ejercían la práctica periodística desde hace  40 años. 

Ciertos longevos del periodismo local, son requeridos en programas radiofónicos o televisivos contemporáneos  para opinar. Su trayectoria es apreciada y reconocida por la sociedad actual. Probablemente sea por el conocimiento que tienen en temas específicos que son creíbles. 

No faltan los presentadores televisivos que prefieren no invitar a nadie y  aburrir con sus opiniones patéticas. No se preparan para hablar y  confunden a los televidentes en lugar de orientar.  Creen que son dueños de la verdad cuando carecen de verosimilitud. Se consideran filósofos cuando ni siquiera llegan a sofistas.

Deben considerar que el público es un juez implacable que no está dispuesto a tolerar imprecisiones o quejidos hormonales.

También existen periodistas que emiten criterios coherentes. Otros se limitan a informar. El caso es similar en los locutores de la radio. En la prensa escrita, sólo algunos escriben artículos  y columnas. Por eso los medios recurren a reconocidos personajes  del interior del país.   

Los desafíos son cada vez mayores, pero no imposibles de lograr. Las facilidades para acceder al tv cable y al internet exigen un ejercicio periodístico cualificado.  Emerge formar a periodistas de opinión en Sucre. Toda opinión requiere  un previo análisis y un profundo conocimiento del tema a abordarse. Un análisis de la retórica aristotélica ayudaría a estructurar adecuadamente.

Podría aprovecharse el  potencial de algunos talentosos de Sucre para la formación de periodistas en cursos de especialización o la implementación del Periodismo de Opinión como asignatura en la currícula universitaria.

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